Inmobiliarias
Filtra al curioso del que va en serio
Un anuncio bueno trae muchas preguntas y pocas visitas. La diferencia está en saber pronto quién puede comprar, y eso se pregunta con tacto y a cualquier hora.
Visitante: hola, ¿el ático de Ribera 12 sigue libre?
Asistente: Sí, sigue disponible. Son 96 m², tres habitaciones, con terraza de 20 m² y plaza de garaje incluida.
Visitante: ¿se puede ver el sábado?
Asistente: Hacemos visitas los sábados por la mañana. Para reservarte hueco, ¿me dejas tu nombre y un teléfono?
Visitante: ¿me lo dejarían en 240.000?
Asistente: Eso lo decide la propiedad y no puedo comprometerlo yo. Se lo traslado al agente con tu propuesta y te contesta hoy.
Lo que le vas a cargar
Casi todo cabe en una tarde y luego casi no se toca. Estas son las preguntas con las que empezar.
- ¿Sigue disponible el piso de la calle X?
- ¿Cuántos metros tiene y cuántas habitaciones?
- ¿Está incluida la plaza de garaje?
- ¿Cuánto son los gastos de comunidad?
- ¿Se puede visitar este fin de semana?
- ¿Aceptan hipoteca?
- ¿Hay algo parecido en la zona?
- ¿Quién paga los gastos de la operación?
Lo que ganas, además de no repetirte
Cada anuncio, atendido
La pregunta llega cuando alguien está mirando el anuncio, no cuando tú abres la oficina. A esa hora es cuando decide.
Pregunta lo que cuesta preguntar
Presupuesto, plazos, si vende antes de comprar. Son preguntas incómodas por teléfono y naturales en un chat.
Llegas sabiendo
Cuando llamas ya tienes la conversación entera: qué busca, cuánto puede y para cuándo.
Móntalo con tu información
El plan gratis no pide tarjeta. Cargas lo tuyo, lo pruebas en tu web y decides.