Gimnasios y academias
Las mismas diez preguntas, todos los días
Horarios, cuota, clase de prueba, congelar la matrícula. Llegan a cualquier hora y casi siempre cuando el mostrador está ocupado o cerrado. Esas las contesta solo, con lo que tú le has dicho.
Visitante: hola, quiero probar una clase antes de apuntarme
Asistente: Claro. La primera clase es gratis y no hace falta reservar: puedes venir a cualquiera del horario. ¿Te digo las de esta semana?
Visitante: sí, las de la tarde
Asistente: Martes y jueves a las 19:00 y 20:00, y viernes a las 18:30. Trae ropa cómoda y una toalla.
Visitante: ¿y si luego me apunto me devuelven la matrícula?
Asistente: Eso no lo tengo confirmado y no quiero decirte algo que luego no sea. Se lo paso al equipo y te contestan hoy. ¿Me dejas tu WhatsApp?
Lo que le vas a cargar
Casi todo cabe en una tarde y luego casi no se toca. Estas son las preguntas con las que empezar.
- ¿A qué hora abren los sábados?
- ¿Cuánto cuesta la cuota mensual?
- ¿Hay clase de prueba?
- ¿Puedo congelar la matrícula si me voy de viaje?
- ¿Tienen parking?
- ¿Hace falta reservar para las clases?
- ¿Hay entrenador personal y cuánto vale?
- ¿Se puede pagar por días sueltos?
Lo que ganas, además de no repetirte
El que pregunta de noche
La decisión de apuntarse a un gimnasio se toma tarde y desde el sofá. Si a esa hora nadie contesta, mañana ya se le pasó.
Contactos, no visitas
Cuando alguien pregunta por la cuota está a un paso. El asistente le pide el teléfono y te lo deja anotado para que llames tú.
El mostrador, libre
Quien está en recepción deja de cortar lo que hace para decir el horario por decimoquinta vez.
Móntalo con tu información
El plan gratis no pide tarjeta. Cargas lo tuyo, lo pruebas en tu web y decides.